domingo, 19 de junio de 2016

Carne

Feliz Domingo a todos, volvemos a la normalidad.

Hoy vuelvo con una entrada relacionada con el reto para que no piensen que he abandonado lo de escribir relatos. ¡Ja! No, estoy en ello, amados míos. Me gusta poner cosas como "en breves haré esto", genero expectativa. Los tengo pendientes de lo que haré xD.

En breves ( =D ) Habrá una reseña. Ésta sí que será tal y no un análisis como acabó siendo el del Infierno. Una servidora no sabe abreviar. Vamos al asunto.

#11 - Describe algo que has comido esta semana: los colores, texturas, sabores,...


Este reto es muy malo si lo empiezas a la hora de comer.

Hablaré de la deliciosa, exquisita y más que maravillosa: carne. El título ya daba pistas al respecto.

Eso sí, la foto no la saqué yo, es de internet. Lamento decirlo pero no soy de las que sacan foto a la comida. Disfruto con ella a secas xD



Carne


«Roja y sangrante es un placer ver como se coloca sobre la sartén. Si es un buen trozo, hasta su textura es suave, se amolda con facilidad a la mano, quedan las marcas de los dedos en ella. Pero no la comemos cruda, así que vamos a lo importante.

Cuando la carne está preparada tiene ese maravilloso olor que asciende y llega hasta la nariz. Provoca un picor, un estremecimiento, todo un cosquilleo en las fosas nasales y cuanto más profundo se aspira, más baja hasta llegar a la lengua que no tarde en salivar. La carne no trae solo su olor, viene acompañada del de la grasa, el aceite con el que se cocina, el aderezo (sal, pimienta, ajo, perejil,... cuanto más fresco mejor).

¿Y su color? Ver la hermosa transformación del rojo al blanco, con el toque dorado y marrón. Como se va transformando y en cada cambio llegan los olores y el sonido chisporroteante, casi crujiente de la piel volviéndose una corteza. Algo que será duro pero extremadamente frágil cuando el filo del cuchillo lo rasgue.

Llega el momento de comer y ¡oh, que placer! El jugo de la carne hace que tiemble el cuerpo por completo. El hormigueo en la lengua, toda la boca, el interior de las mejillas e incluso detrás de las orejas. Si está bien hecha, la carne es se deshace sin necesidad de morderla. Su tacto ligeramente áspero de desarma en hebras mientras los sentidos solo perciben el sabor de la carne. Todo es masticar algo que no tarda en quedar en nada y por fin, pasar al siguiente bocado.»


Espero que les haya gustado. Mañana más y mejor. ¡Nos vemos!

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